lunes, 17 de enero de 2011

Ojalá

Todos tuvimos
alguna golondrina de ilusión
por aquella calle vacía de la esperanza.
Ahora,
me gustaría reventar todas las fronteras del amor,
quemar todas las iglesias i capillas,
arrancar de un zarpazo de revolución
el cuadro de Las Meninas,
y con él,
llenar bocas de una posterior digestión.
Condenaría a la hoguera
los archivos del futuro,
desintegraría todos los Programas Políticos,
amaría ferozmente a toda mujer
que fuera capaz de hacerme ver
que la naturaleza no tiene porque ser verde,
y el agua no tiene porque ser transparente.
Y que mi forma de amar,
no tiene el porqué
de ser perfecta o imperfecta,
sino necesaria.

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